El término «hall pass», que proviene del ámbito escolar y se refiere a un permiso para salir de clase, ha evolucionado para significar una «tarjeta de pase libre» imaginaria que permite a alguien tener una aventura con una celebridad específica. Esta idea del «celebrity hall pass» se utiliza a menudo como una broma entre parejas o como una pregunta divertida en entrevistas. La idea de tener un «permiso para ser infiel» con una estrella despierta la curiosidad y la fantasía sobre la relación entre la gente común y sus ídolos.
La popularidad del «celebrity hall pass» se debe en parte a la película «Hall Pass» (2011), donde el término se refiere a un escape temporal del matrimonio para hacer lo que uno quiera, incluyendo tener relaciones con otras personas. La asociación del «hall pass» con las celebridades se extendió rápidamente en la cultura popular, convirtiéndose en un tema de conversación intrigante.
La cultura de la admiración por las celebridades (celeb crush) ha sido durante mucho tiempo fuente de inspiración para diversas obras. El «celebrity hall pass» explora esta faceta, permitiendo a los fans fantasear con una relación romántica, aunque sea ilusoria, con su ídolo.
Sin embargo, más allá del entretenimiento, el «celebrity hall pass» plantea cuestiones sobre el poder y el consentimiento. Las celebridades, con su gran influencia, podrían abusar de este «poder blando» para realizar acciones inapropiadas. El desequilibrio de poder entre la celebridad y el fan puede llevar a situaciones incómodas, e incluso a abuso sexual.
La eliminación del ranking de poder de las estrellas en Weibo refleja la conciencia del impacto negativo de la idealización excesiva. Se consideraba que esta clasificación fomentaba interacciones poco saludables entre artistas y fans.
Algunos casos de artistas que abusan de su poder y cometen actos inapropiados han mostrado el lado oscuro del «celebrity hall pass». Este «pase libre» no justifica acciones que van en contra de la moral y la ley.
En definitiva, el «celebrity hall pass» debe considerarse solo como una broma, una fantasía. En la realidad, respetar los límites personales y el consentimiento en las relaciones es fundamental.